“Un mensaje de fe, lucha y
esperanza”
Mis padres Sara Medina Aguilar y Wilson Urtecho Rodríguez
me recibieron el 06 de Noviembre del año 1969, pesando
Recuerdo que a la edad de 7 años, mi familia recibió un
duro golpe, pues llegó a Trujillo, un grupo de médicos procedentes de Estados
Unidos, me revisaron y dieron el diagnóstico: Hipotonía Muscular, de un millón de personas uno padece de este
mal, se trata de debilitamiento de los músculos, este era el motivo que me
impedía mantenerme de pie y caminar.
De pequeño me movilizaba arrastrándome por el piso, y me
dedicaba a jugar en el piso con mis cachaquitos y canicas, sin salir de casa;
fueron tiempos difíciles para mi familia y para mí, pues tenía que ver
diariamente el llanto de mi madre al verme en tal situación.
Gracias a Dios me regaló hermanas que han sido mi apoyo y
mi alegría, ellas dedicaban gran parte de su tiempo a jugar conmigo y cuidarme,
privándose muchas veces de sus comodidades y actividades.
Papá normalmente llegaba a almorzar a la 1:00 p.m., mamá
me subía al mueble y arreglaba el tablero de ajedrez para que papá y yo
practicásemos ajedrez. Esto sucedía de lunes a sábado. Para mí era muy
gratificante después de esperar toda la mañana que llegará la tarde y jugar con
él. Incluso llegué a participar en la liga de ajedrez de Trujillo y ganar
algunos campeonatos locales y en el colegio.
Aprendí a leer y a escribir gracias a mi tía Magna,
hermana de papá que me impartió esos conocimientos, a los ocho años rendí un
examen de suficiencia y obtuve excelentes calificaciones lo que me permitió
ingresar al colegio 80006 cerca de mi casa en un grado superior a los niños de
mi edad, hasta el tercer grado de primaria estudié en el colegio Dante
Alighieri y a partir del cuarto grado pasé a estudiar al colegio nacional
“Liceo Trujillo”.
En el colegio pasé situaciones difíciles porque me
encerraban en el aula durante la hora
del recreo, pues tenían temor que me pudiera caer y vivía aislado de los demás
niños. Recuerdo que en cierta ocasión uno de ellos amarró mis manitos,
ocasionando que los demás se burlen de mí.
En cuantos a los tratamientos para mi rehabilitación, que
les puedo decir, eran muy dolorosos, me estiraban los músculos, las rodillas,
las piernas. Mis padres hicieron todo para verme mejor, pero pasó un año y no
hubo resultados positivos entonces se canceló la terapia.
A los trece años, el desánimo empezó a sucumbir mi vida al
ver a mis amigos ya adolescentes poder hacer cosas que yo no podía. Hasta que
un día un médico y amigo de la familia, cambió totalmente mi vida, aún recuerdo
textualmente lo que me dijo: “el ser
humano vale por lo que es y por lo que tiene en su mente y en su corazón”.
De allí en adelante ocurrió un cambio radical en mi vida, en la secundaria,
ocupé el tercer puesto en toda la secundaria, me volví más sociable, tuve más
amigos, no obstante aún pasaba momentos tristes como el no poder ir a mi viaje
y fiesta de promoción.
En
realidad yo quise ser médico, pero cuando llegó el momento de decidir qué
carrera estudiar consulté a mi papá y él me hizo ver que la realidad del Perú
no era como la de otros países donde habían médicos con discapacidad que
dirigían, además los lugares donde se impartía la enseñanza de la medicina
tampoco eran accesibles. Entonces mi papá me sugirió estudiar Ingeniería
Química que es la carrera que él hubiese querido estudiar y como ésta era afín
a Farmacia con la que yo simpatizaba, acepté.
Posteriormente, Dios me regaló la gran satisfacción de
ingresar a
La mayor dificultad en la universidad fue la
accesibilidad, me mantenía preocupado día a día, los laboratorios estaban en el
segundo piso, las mesas eran muy altas, pero gracias a Dios todo salió bien;
por lo demás todo normal, copiaba poco, pues más lo guardaba en mi
memoria.
Quedé en tercer puesto en toda la carrera. Luego hice una
Maestría en Ingeniería Química de
Mi paso por la universidad
ha significado un cambio importante en la vida, gané una maduración
integral pues uno adquiere nuevas experiencias, nuevos conocimientos, es la
etapa de madurez profesional, donde te capacitas para luego servir a la
sociedad a través de una profesión.
A los
27 años, estaba pasando unos de los momentos más difíciles de mi vida, quería
morirme, estaba en una fuerte depresión sentimental hasta que tuve la dicha de
conocer a Dios; me encontraba en época de campaña política, andaba de Iglesia
en Iglesia hasta que llegué a
Una
anécdota graciosa que recuerdo el primer día que asistí a aquella iglesia fue
ver sobre una mesa bien adornada unas copitas (que contenían vino pero yo no
sabía) y panecitos, y yo les dije a mis amigos: Uy que bonito está esto hasta
bocaditos dan, y no eran bocaditos, se trataba de la Santa Cena que se
acostumbra compartir en la Iglesia Evangélica.
Desde
aquel día no me aparto de Dios y Él es ahora quien dirige mi vida y cada paso
que doy. Cada mañana, oro y busco junto a mi esposa
He tenido muchos amigos, pero a
los que más recuerdo del colegio son: José Deza, Martín Flores Honores y Fidel
de la Cuba, un amigo que siempre me ha apoyado mucho, me llevaba y traía del
colegio y hasta ahora me apoya.
Héctor Pastor Arrelucea, José Deza
Saavedra, Ingenieros Químicos como yo, ellos también me movilizaban para todas
partes en toda la carrera en una silla mecánica que tenía, incluso me subían a
los laboratorios que estaban ubicados en el segundo piso.
Cuando tenía 30 años conocí a la que ahora es mi esposa
Claudia Vanessa Gonzáles Valdivia, la
conocí en
De allí dejamos que la relación sea guiada por el Señor,
seguimos todo lo que Él manda en su Palabra, primero tuvimos una amistad muy
especial, luego fuimos enamorados y novios, todo esto duró 5 años, no nos
pudimos casar tan pronto como quisimos porque yo quedé sin trabajo y estuve en
esa situación durante tres años, sin embargo esta adversidad nos unió más, nos
hizo salir a vender pan por las calles en canastas. Claudia hacía pastelitos,
marcianos y lo vendíamos en la combi que teníamos, íbamos de tienda en tienda;
hemos vendido papel, vitrinas en el distrito de El Porvenir; en pocas palabras
hemos sido ambulantes y esto ha servido para moldear nuestro carácter y dejar
el orgullo a un lado, sabemos lo que realmente significa luchar por salir desde abajo y eso nos ha hecho más
humildes.
Logramos casarnos, Claudia es un regalo de Dios para mi
vida, ella me aconseja, me ayuda, anima todas las mañanas, con sabiduría
corrige mis errores; ella es el complemento de mi vida que he necesitado para
llegar hasta donde estoy.
Por si fuera poco, tuve la oportunidad de trabajar en
diversas empresas públicas y privadas como
Además trabajé como catedrático formando a profesionales
de varias carreras en la Universidad Nacional de Trujillo. Enseñé Sistemas de
Información Geográfica tiene que ver con simulaciones geográficas y
cartográficas, me especialicé en eso a raíz del Fenómeno del Niño por tres
semestres.
En el 2003 por la valentía y perseverancia que me
caracterizan me atreví a participar en el concurso anual de proyectos que
organizó el Banco Mundial, fue así como entre 1218 proyectos, 25 quedamos
finalistas, los cuales sustentamos en el Museo de
Pero allí no quedó todo, sino que al año siguiente volví a
ganar otro concurso organizado por el Banco Mundial, con el Proyecto de
Promoviendo y Difundiendo el Proyecto Innovador de
A los 25
años continuamente me preguntaba qué hacer para ayudar a mis hermanos con
discapacidad incluso se me iba el sueño, y en mi corazón entendí de parte del
Señor, enviar un correo electrónico donde me daba a conocer, compartía mis
logros y experiencias personales; y les pedí que tomen en cuenta el tema de
discapacidad, que estaba dispuesto a ayudarlos de alguna manera y entrar en
política, estos emails fueron dirigidos a todos los políticos, congresistas y
autoridades de esos tiempos; me contestaron muchas personas, una de ellas fue
el ex congresista Antero Flores Araoz, el propio Alejandro Toledo me llamó, aún
recuerdo su voz característica en el celular. Pero con quien más me identifiqué
fue con Rafael Rey Rey, quien es el Presidente de Renovación Nacional, el
partido donde empecé y continúo mi carrera política.
Rafael
Rey tuvo la gentileza de llamar a mi trabajo y dejar por mensaje que él había
llamado y dejo su celular personal, yo me sorprendí que él siendo congresista
con tanto prestigio me llamase y deje su celular. Inmediatamente lo llamé, me
presenté y lo primero que me dijo fue ‘Hola campeón’, me sentí muy bien;
también me dijo que había leído mi carta que le pareció fabulosa, que le
encantaría conocerme y hacer algo por la discapacidad; me comunicó que viajaría
a Trujillo exclusivamente para conocerme, francamente pensé que era una promesa
política, pero después de tres semanas estaba llegando al Hotel de Turistas de
Trujillo y gratamente pasamos todo el día juntos, me gustó mucho que al tener
contacto con él me contagiase sus valores, el respeto al ser humano, a la
ética; me transmitió mucha confianza y
seguridad. Aquí nace mi carrera política. A través de él, tuve la oportunidad
de participar en política postulando tres veces al Congreso de
Ahora en el Congreso...
Uno de mis últimos logros es haber sido elegido
Congresista de
En el mes de Julio del 2009 se aprobó
En el presente año legislativo 2009 – 2010, por primera
vez en el Perú
Confieso que durante el tiempo de trabajo en el Congreso
he tenido una mezcla de sentimientos, mucha alegría y esperanza de constatar
que desde mi posición puedo hacer mucho bien a mis hermanos, en especial a las
personas con discapacidad; doble alegría al ver tantos empresarios,
funcionarios públicos, trabajadores de ONGs, tantas personas de buen corazón estén
deseosas también de llevar a cabo grandes proyectos sostenibles a favor de las
personas con discapacidad ¡cuánta esperanza de vida ante un mundo donde a veces
parece que predominara la indiferencia e indolencia!. Por otro lado, se mezcla
en mi corazón cierta nostalgia de no poder alcanzar de un golpe a todos los
hombres que están tan ávidos de nuestras buenas obras y una acentuada tristeza
al constatar cierta dureza en el corazón de otras personas, que aún no
entienden que la discapacidad nos compete a todos, pues no somos ajenos a que
un familiar o quien sabe nosotros, podamos quedar discapacitados.
Mi nacimiento como padre... viví el momento más feliz y el más doloroso
A mis 38 años, pensé haber pasado los momentos más
difíciles de mi vida, pues demostré y me demostré que mi discapacidad no
truncaría mis sueños y metas pensando que la discapacidad era mi gran verdugo, pero
me equivoqué; mientras vivamos seguiremos aprendiendo pues atravesamos diversos
momentos que nos dan alegrías y tristezas.
El 14 de Abril del año 2008 se convirtió en el día más
feliz para mí y mi esposa, allí mi vida dio un giro inimaginable y mágico, me
convertí en padre de dos hermosas niñas, y la felicidad embargaba mi ser y le
agradecía tanto a Dios porque nos había dado el regalo más esperado.
Ana Claudia y Ana Rebeca, llegaron a mi vida para darme de
su amor, de su alegría, para enriquecerme como ser humano y permitirme
experimentar sentimientos nunca antes vividos. Y Dios me prestó a Ana Rebeca
por 22 días inolvidables, aquel día sentí el dolor más grande que jamás había
tenido; el ver como ella se aferraba a la vida, luchaba para poder sobrevivir
se convirtió en el tiempo más difícil pero me dejó una enseñanza inolvidable,
sin duda perder a un hijo es un dolor indescriptible y sin nombre. Mas ahora sé
que Dios tiene grandes propósitos, quizá todavía no lo comprenda pero Dios
permitiría que en cada día que pase pueda abrir los ojos y darme cuenta porque
sucedió. De allí aprendí de cerca el valor de la vida, entendí que el valor de ella
está en los momentos felices que pasamos con nuestros seres queridos por más
cortos que puedan ser; de todo lo que pasamos durante nuestro existir, ya sea penas,
angustias y problemas, éxitos, alegría, son esos cortos momentos de felicidad
los que hacen que deseemos seguir viviendo.
Por eso, si Dios me la hubiese prestado por un día igual
se lo agradecería eternamente, los recuerdos y felicidad que dejó Ana Rebeca
cambiaron mi vida.
Ahora doy gracias a Dios por mi otra hijita, Ana Claudia,
que está muy sana; y es el ser que moldea mi carácter y el de mi esposa, ella
nos sigue llenando de amor, felicidad y alegría para que cada día se convierta
en un día diferente, hermoso; aprendiendo a conjugar los tiempos para poder ser
esposo, padre y congresista a la vez.
Una
oportunidad para poner en práctica la enseñanza de Ana Rebeca
Hace algunas semanas atrás me detectaron
una gran infección a la vesícula y me dijeron que tenían que extirparla, me
tenían que intervenir quirúrgicamente, aparentemente no es de complicación pero
por mi discapacidad resultaba de alto riesgo y no había precedentes. Por cómo
me pondrían la anestesia y cómo iba a responder mi organismo pues mis músculos
iban a ser relajados. Al anestesiarme me tendrían que entubar para luego poder
respirar y mi esófago es muy delgado, y lograr que pasen estos tubos no iba a
ser tarea fácil; además en un momento iba a dejar de respirar por mi mismo por
la gran relajación que provoca la anestesia y no se sabía como responderían mis
músculos, mi corazón.
Pasé varios exámenes y llegó el día, no podía seguir
esperando, pero mi confianza estaba en Dios para que obrase a través de los
doctores y con lo que a mi concernía lucharía por mi vida, esa era mi convicción tal como me lo enseño mi amada hija Ana
Rebeca, era la oportunidad perfecta para demostrárselo.
Tenía el apoyo de mi esposa y mi familia, y el respaldo del general y
doctores del Hospital Central de
Mi agradecimiento al Directo General Zdenko Teply, a los doctores
Arnaldo Muñoz Rodríguez
Como verán Dios me dio la oportunidad de demostrar la
enseñanza que me dejó mi hija en los cortos 22 días que la tuve, y no la
defraudé. Y así como yo, nuestros seres queridos nos dan grandes lecciones y en
algún momento debemos practicarlo, no dejen pasar esa oportunidad.
Conclusión
Para muchos, soy un ejemplo, pero yo Michael Urtecho
Medina, no quiero ser el único que tenga esa oportunidad; sino que es mi deseo
que al resto de mis hermanos discapacitados también se les abran las puertas y
tengan la oportunidad que se merecen para alcanzar su propia realización y
contribuyan al desarrollo de la sociedad.
Esa es la historia de mi vida que deseo compartirla
contigo, con el único propósito que conozcas que en el Perú sólo nos faltan
oportunidades. Dios me la dio y ahora quiero luchar para que estas
oportunidades se las den también a mis hermanos con discapacidad; ayúdame a ayudar….
Lima, Setiembre del 2009.