Michael Urtecho Medina

 

“Un mensaje de fe, lucha y esperanza”

 

 

 

Mi nombre es Michael Urtecho Medina, soy Ing. Químico de profesión y deseo compartir contigo parte de la historia de mi vida, la cual ha sido sin duda difícil, sin embargo; cada situación por la que atravesé desde muy pequeño ha sido un proceso de formación en cada etapa de mi vida.

 

Hoy puedo ver que Dios me ha regalado muchas cosas buenas, y la discapacidad que ahora padezco no fue una limitación para estudiar y sobresalir en la vida; muy por el contrario fue un gran estímulo para lograr lo que ahora soy. Me considero un gran soñador y fiel defensor de los derechos de las personas con discapacidad, y no descansaré hasta hacer del Perú un país totalmente accesible.

 

Una difícil niñez

 

Mis padres Sara Medina Aguilar y Wilson Urtecho Rodríguez me recibieron el 06 de Noviembre del año 1969, pesando 4.2 Kg. Era un bebé robusto y de buen tamaño, sin embargo a los dos años no lograba sostenerme en pie y me caía. En un principio todos pensaban que la razón por la que no podía caminar era por mi sobrepeso; sin embargo el tiempo transcurría y tuvieron que llevarme al médico pues se resistían verme así, por eso hicieron todo lo posible para que su único hijo varón pueda caminar.

 

Recuerdo que a la edad de 7 años, mi familia recibió un duro golpe, pues llegó a Trujillo, un grupo de médicos procedentes de Estados Unidos, me revisaron y dieron el diagnóstico: Hipotonía Muscular, de un millón de personas uno padece de este mal, se trata de debilitamiento de los músculos, este era el motivo que me impedía mantenerme de pie y caminar.

 

De pequeño me movilizaba arrastrándome por el piso, y me dedicaba a jugar en el piso con mis cachaquitos y canicas, sin salir de casa; fueron tiempos difíciles para mi familia y para mí, pues tenía que ver diariamente el llanto de mi madre al verme en tal situación. 

 

Gracias a Dios me regaló hermanas que han sido mi apoyo y mi alegría, ellas dedicaban gran parte de su tiempo a jugar conmigo y cuidarme, privándose muchas veces de sus comodidades y actividades.

 

Papá normalmente llegaba a almorzar a la 1:00 p.m., mamá me subía al mueble y arreglaba el tablero de ajedrez para que papá y yo practicásemos ajedrez. Esto sucedía de lunes a sábado. Para mí era muy gratificante después de esperar toda la mañana que llegará la tarde y jugar con él. Incluso llegué a participar en la liga de ajedrez de Trujillo y ganar algunos campeonatos locales y en el colegio.

 

 

Venciendo obstáculos llegué a las aulas escolares

 

Aprendí a leer y a escribir gracias a mi tía Magna, hermana de papá que me impartió esos conocimientos, a los ocho años rendí un examen de suficiencia y obtuve excelentes calificaciones lo que me permitió ingresar al colegio 80006 cerca de mi casa en un grado superior a los niños de mi edad, hasta el tercer grado de primaria estudié en el colegio Dante Alighieri y a partir del cuarto grado pasé a estudiar al colegio nacional “Liceo Trujillo”.

 

En el colegio pasé situaciones difíciles porque me encerraban en el aula  durante la hora del recreo, pues tenían temor que me pudiera caer y vivía aislado de los demás niños. Recuerdo que en cierta ocasión uno de ellos amarró mis manitos, ocasionando que los demás se burlen de mí.

 

En cuantos a los tratamientos para mi rehabilitación, que les puedo decir, eran muy dolorosos, me estiraban los músculos, las rodillas, las piernas. Mis padres hicieron todo para verme mejor, pero pasó un año y no hubo resultados positivos entonces se canceló la terapia.

 

A los trece años, el desánimo empezó a sucumbir mi vida al ver a mis amigos ya adolescentes poder hacer cosas que yo no podía. Hasta que un día un médico y amigo de la familia, cambió totalmente mi vida, aún recuerdo textualmente lo que me dijo: “el ser humano vale por lo que es y por lo que tiene en su mente y en su corazón”. De allí en adelante ocurrió un cambio radical en mi vida, en la secundaria, ocupé el tercer puesto en toda la secundaria, me volví más sociable, tuve más amigos, no obstante aún pasaba momentos tristes como el no poder ir a mi viaje y fiesta de promoción.

 

Rumbo a SER grande  

 

En realidad yo quise ser médico, pero cuando llegó el momento de decidir qué carrera estudiar consulté a mi papá y él me hizo ver que la realidad del Perú no era como la de otros países donde habían médicos con discapacidad que dirigían, además los lugares donde se impartía la enseñanza de la medicina tampoco eran accesibles. Entonces mi papá me sugirió estudiar Ingeniería Química que es la carrera que él hubiese querido estudiar y como ésta era afín a Farmacia con la que yo simpatizaba, acepté.

 

Posteriormente, Dios me regaló la gran satisfacción de ingresar a la Universidad y graduarme como Ingeniero Químico. Un recuerdo grato que llevo en la memoria es que mi padre me enseñó Complemento Matemático y Cálculo Diferencial, pues él ha trabajado como catedrático cerca de 31 años; así que en sus cursos me esforcé y obtuve las mejores calificaciones.

   

La mayor dificultad en la universidad fue la accesibilidad, me mantenía preocupado día a día, los laboratorios estaban en el segundo piso, las mesas eran muy altas, pero gracias a Dios todo salió bien; por lo demás todo normal, copiaba poco, pues más lo guardaba en mi memoria. 

 

Quedé en tercer puesto en toda la carrera. Luego hice una Maestría en Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Trujillo, una anécdota que recuerdo es haber estudiado con los que antes fueron mis profesores. Fue la primera promoción.

 

Mi paso por la universidad  ha significado un cambio importante en la vida, gané una maduración integral pues uno adquiere nuevas experiencias, nuevos conocimientos, es la etapa de madurez profesional, donde te capacitas para luego servir a la sociedad a través de una profesión.

 

Dios en mi vida

 

A los 27 años, estaba pasando unos de los momentos más difíciles de mi vida, quería morirme, estaba en una fuerte depresión sentimental hasta que tuve la dicha de conocer a Dios; me encontraba en época de campaña política, andaba de Iglesia en Iglesia hasta que llegué a la Comunidad Cristiana AGUA VIVA, la cual se encontraba ubicada en ese entonces en la Av. Perú de la ciudad de Trujillo, y justo la primera persona que me recibió muy atentamente es la que ahora es mi asesora, Karim León Liza, ella me dio una Biblia y me senté en la última fila a leer, estaba acompañado de mi amigo Jorge Sandoval, que ya falleció y  Carlos Terrones, quien es también Ingeniero Químico. Yo encontré en la adoración y en las alabanzas a un Dios vivo y real.

 

Una anécdota graciosa que recuerdo el primer día que asistí a aquella iglesia fue ver sobre una mesa bien adornada unas copitas (que contenían vino pero yo no sabía) y panecitos, y yo les dije a mis amigos: Uy que bonito está esto hasta bocaditos dan, y no eran bocaditos, se trataba de la Santa Cena que se acostumbra compartir en la Iglesia Evangélica.

 

Desde aquel día no me aparto de Dios y Él es ahora quien dirige mi vida y cada paso que doy. Cada mañana, oro y busco junto a mi esposa la Palabra de Dios  a través de la Biblia y el escuchar música y cantar música cristiana; se ha convertido en uno de mis pasatiempos favoritos, pues encuentro en esa música tranquilidad, me relaja y me da mucha paz espiritual.

 

 

Llevo muchas personas en un lugar especial de mi corazón...

 

He tenido muchos amigos, pero a los que más recuerdo del colegio son: José Deza, Martín Flores Honores y Fidel de la Cuba, un amigo que siempre me ha apoyado mucho, me llevaba y traía del colegio y hasta ahora me apoya.

 

Héctor Pastor Arrelucea, José Deza Saavedra, Ingenieros Químicos como yo, ellos también me movilizaban para todas partes en toda la carrera en una silla mecánica que tenía, incluso me subían a los laboratorios que estaban ubicados en el segundo piso.

 

 

Y serán una sola carne...

 

Cuando tenía 30 años conocí a la que ahora es mi esposa Claudia Vanessa  Gonzáles Valdivia, la conocí en la Iglesia. Al principio ella no me hacía caso y para llamar su atención llevé a mi perro samoyedo que es totalmente blanco; pero graciosamente cuando se lo mostré, ella me dijo que no le gustaban los perros y se fue; sin embargo vi en ella grandes cualidades, por eso me llamó mucho la atención porque pude ver que ella era una mujer llena y temerosa de Dios, me cautivó su forma ser, su humildad y  el ver cómo alababa y cantaba a Dios y la forma en que predicaba.

 

De allí dejamos que la relación sea guiada por el Señor, seguimos todo lo que Él manda en su Palabra, primero tuvimos una amistad muy especial, luego fuimos enamorados y novios, todo esto duró 5 años, no nos pudimos casar tan pronto como quisimos porque yo quedé sin trabajo y estuve en esa situación durante tres años, sin embargo esta adversidad nos unió más, nos hizo salir a vender pan por las calles en canastas. Claudia hacía pastelitos, marcianos y lo vendíamos en la combi que teníamos, íbamos de tienda en tienda; hemos vendido papel, vitrinas en el distrito de El Porvenir; en pocas palabras hemos sido ambulantes y esto ha servido para moldear nuestro carácter y dejar el orgullo a un lado, sabemos lo que realmente significa luchar  por salir desde abajo y eso nos ha hecho más humildes.

 

Logramos casarnos, Claudia es un regalo de Dios para mi vida, ella me aconseja, me ayuda, anima todas las mañanas, con sabiduría corrige mis errores; ella es el complemento de mi vida que he necesitado para llegar hasta donde estoy.

 

 

Llegaron más triunfos

 

Por si fuera poco, tuve la oportunidad de trabajar en diversas empresas públicas y privadas como la Transnacional Semex Canadá en el área de sistemas, fui Jefe de la Oficina de Informática del Gobierno Regional de La Libertad, además trabajé como proyectista en Cervecerías Peruanas Backus & Johnston. Producto de mi trabajo y esfuerzo pude comprarme una silla de ruedas eléctrica y una combi adaptada para mi desplazamiento. Actualmente, con mucho orgullo puedo decir que sustento a mi familia y apoyo a mis padres.

 

Además trabajé como catedrático formando a profesionales de varias carreras en la Universidad Nacional de Trujillo. Enseñé Sistemas de Información Geográfica tiene que ver con simulaciones geográficas y cartográficas, me especialicé en eso a raíz del Fenómeno del Niño por tres semestres.

 

 

La clave es no perder la esperanza...

 

En el 2003 por la valentía y perseverancia que me caracterizan me atreví a participar en el concurso anual de proyectos que organizó el Banco Mundial, fue así como entre 1218 proyectos, 25 quedamos finalistas, los cuales sustentamos en el Museo de la Nación de Lima frente a expertos en proyectos nacionales y extranjeros. Entre todos los proyectos presentados a nivel nacional quedé en tercer lugar y obtuve un premio de $18 000 para crear una panadería que denominé “EL PAN DE CADA DIA DE MANOS DE UN HERMANO DISCAPACITADO”. Este logro me permitió dar trabajo exclusivamente a personas con discapacidad. La mayoría son personas sordas o con discapacidad física, no tenemos personas con discapacidad visual por el gran riesgo que correrían pues hay enormes máquinas. Con bastante éxito viene funcionando esta empresa, siendo la primera en mi Departamento y quizá una de las primeras en el país. Es maravilloso ver como jóvenes que nunca trabajaron ahora sí lo hacen, los padres se encuentran felices, los medios nacionales han dado mucha cobertura al respecto. Ahora la panadería sigue funcionando con éxito y en busca de seguir ampliándose.

 

Pero allí no quedó todo, sino que al año siguiente volví a ganar otro concurso organizado por el Banco Mundial, con el Proyecto de Promoviendo y Difundiendo el Proyecto Innovador de la Panadería “EL PAN DE CADA DIA DE MANOS DE UN HERMANO DISCAPACITADO”, fue sorprendente hasta para los mismos funcionarios del Banco Mundial que una persona gane en forma consecutiva dos proyectos, el mismo Director para América Latina, Marcelo Giugale en su discurso de premiación manifestó que es un proyecto de ejemplo para el mundo, único por sus resultados y logros, y que el Banco Mundial se enorgullecía de poder financiarlo. El premio fue $3500, con el cual pudimos hacer la página web de la panadería, el vídeo institucional y spots publicitarios para sensibilizar y difundir más sobre el tema de discapacidad.

 

 

La política, oportunidad de ayudar a mis hermanos discapacitados...

 

A los 25 años continuamente me preguntaba qué hacer para ayudar a mis hermanos con discapacidad incluso se me iba el sueño, y en mi corazón entendí de parte del Señor, enviar un correo electrónico donde me daba a conocer, compartía mis logros y experiencias personales; y les pedí que tomen en cuenta el tema de discapacidad, que estaba dispuesto a ayudarlos de alguna manera y entrar en política, estos emails fueron dirigidos a todos los políticos, congresistas y autoridades de esos tiempos; me contestaron muchas personas, una de ellas fue el ex congresista Antero Flores Araoz, el propio Alejandro Toledo me llamó, aún recuerdo su voz característica en el celular. Pero con quien más me identifiqué fue con Rafael Rey Rey, quien es el Presidente de Renovación Nacional, el partido donde empecé y continúo mi carrera política.

 

Rafael Rey tuvo la gentileza de llamar a mi trabajo y dejar por mensaje que él había llamado y dejo su celular personal, yo me sorprendí que él siendo congresista con tanto prestigio me llamase y deje su celular. Inmediatamente lo llamé, me presenté y lo primero que me dijo fue ‘Hola campeón’, me sentí muy bien; también me dijo que había leído mi carta que le pareció fabulosa, que le encantaría conocerme y hacer algo por la discapacidad; me comunicó que viajaría a Trujillo exclusivamente para conocerme, francamente pensé que era una promesa política, pero después de tres semanas estaba llegando al Hotel de Turistas de Trujillo y gratamente pasamos todo el día juntos, me gustó mucho que al tener contacto con él me contagiase sus valores, el respeto al ser humano, a la ética; me transmitió  mucha confianza y seguridad. Aquí nace mi carrera política. A través de él, tuve la oportunidad de participar en política postulando tres veces al Congreso de la  República, quedando electo en esta última a las elecciones como Congresista de la República. Hasta ahora vamos cultivando con Rafael Rey una gran amistad, más que como líder político como ser humano, él siempre me ha ayudado y defendido aún en las circunstancias más difíciles.

 

 

Ahora en el Congreso...

 

Uno de mis últimos logros es haber sido elegido Congresista de la República  con una gran aceptación en mi departamento, La Libertad. Además durante el año legislativo 2006-2007 he presidido la Subcomisión de Personas con Discapacidad  y la Liga Parlamentaria Perú - EE.UU. He integrado 3 comisiones: Trabajo, Agraria y Salud. Así mismo he sido Accesitario de la Comisión de Transportes. En el año legislativo 2007-2008 se logró instalar la Comisión Especial de Discapacidad, la cual presido, a través de ella hemos tenido grandes logros, que han sido reconocidos y en julio del 2008, me condecoraron como “Gran Oficial” en el Congreso. Ahora, se tiene una imprenta y material bibliográfico en braille, muchas campañas sociales en diversos tipos, entre otras cosas.

En el mes de Julio del 2009 se aprobó la Ley de Sanciones e Infracciones por el incumplimiento de la Ley de la Persona con Discapacidad y su reglamento, esto es un hecho histórico pues permitirá dar vida a los derechos de las personas con discapacidad que permanecían dormidos.

 

En el presente año legislativo 2009 – 2010, por primera vez en el Perú la Mesa Directiva del Congreso de la República estaba conformada por una persona con discapacidad, una vez más se demostró que no hay límites para que una persona con discapacidad obtenga grandes logros cuando se les brinda oportunidades; y como tal tengo muy en claro la responsabilidad que implica para con todos los peruanos y sobre todos las personas con discapacidad demostrarlo, por eso me estoy esforzando para beneficiar a las personas que han sido excluidas en el país.

 

Confieso que durante el tiempo de trabajo en el Congreso he tenido una mezcla de sentimientos, mucha alegría y esperanza de constatar que desde mi posición puedo hacer mucho bien a mis hermanos, en especial a las personas con discapacidad; doble alegría al ver tantos empresarios, funcionarios públicos, trabajadores de ONGs, tantas personas de buen corazón estén deseosas también de llevar a cabo grandes proyectos sostenibles a favor de las personas con discapacidad ¡cuánta esperanza de vida ante un mundo donde a veces parece que predominara la indiferencia e indolencia!. Por otro lado, se mezcla en mi corazón cierta nostalgia de no poder alcanzar de un golpe a todos los hombres que están tan ávidos de nuestras buenas obras y una acentuada tristeza al constatar cierta dureza en el corazón de otras personas, que aún no entienden que la discapacidad nos compete a todos, pues no somos ajenos a que un familiar o quien sabe nosotros, podamos quedar discapacitados.

 

 

Mi nacimiento como padre... viví el momento más feliz y el más doloroso

 

A mis 38 años, pensé haber pasado los momentos más difíciles de mi vida,  pues demostré y me demostré que mi discapacidad no truncaría mis sueños y metas pensando que la discapacidad era mi gran verdugo, pero me equivoqué; mientras vivamos seguiremos aprendiendo pues atravesamos diversos momentos que nos dan alegrías y tristezas.

El 14 de Abril del año 2008 se convirtió en el día más feliz para mí y mi esposa, allí mi vida dio un giro inimaginable y mágico, me convertí en padre de dos hermosas niñas, y la felicidad embargaba mi ser y le agradecía tanto a Dios porque nos había dado el regalo más esperado.

Ana Claudia y Ana Rebeca, llegaron a mi vida para darme de su amor, de su alegría, para enriquecerme como ser humano y permitirme experimentar sentimientos nunca antes vividos. Y Dios me prestó a Ana Rebeca por 22 días inolvidables, aquel día sentí el dolor más grande que jamás había tenido; el ver como ella se aferraba a la vida, luchaba para poder sobrevivir se convirtió en el tiempo más difícil pero me dejó una enseñanza inolvidable, sin duda perder a un hijo es un dolor indescriptible y sin nombre. Mas ahora sé que Dios tiene grandes propósitos, quizá todavía no lo comprenda pero Dios permitiría que en cada día que pase pueda abrir los ojos y darme cuenta porque sucedió. De allí aprendí de cerca el valor de la vida, entendí que el valor de ella está en los momentos felices que pasamos con nuestros seres queridos por más cortos que puedan ser; de todo lo que pasamos durante nuestro existir, ya sea penas, angustias y problemas, éxitos, alegría, son esos cortos momentos de felicidad los que hacen que deseemos seguir viviendo.

Por eso, si Dios me la hubiese prestado por un día igual se lo agradecería eternamente, los recuerdos y felicidad que dejó Ana Rebeca cambiaron mi vida.

Ahora doy gracias a Dios por mi otra hijita, Ana Claudia, que está muy sana; y es el ser que moldea mi carácter y el de mi esposa, ella nos sigue llenando de amor, felicidad y alegría para que cada día se convierta en un día diferente, hermoso; aprendiendo a conjugar los tiempos para poder ser esposo, padre y congresista a la vez.

 

Una oportunidad para poner en práctica la enseñanza de Ana Rebeca

 

Hace algunas semanas atrás me detectaron una gran infección a la vesícula y me dijeron que tenían que extirparla, me tenían que intervenir quirúrgicamente, aparentemente no es de complicación pero por mi discapacidad resultaba de alto riesgo y no había precedentes. Por cómo me pondrían la anestesia y cómo iba a responder mi organismo pues mis músculos iban a ser relajados. Al anestesiarme me tendrían que entubar para luego poder respirar y mi esófago es muy delgado, y lograr que pasen estos tubos no iba a ser tarea fácil; además en un momento iba a dejar de respirar por mi mismo por la gran relajación que provoca la anestesia y no se sabía como responderían mis músculos, mi corazón.

 

Pasé varios exámenes y llegó el día, no podía seguir esperando, pero mi confianza estaba en Dios para que obrase a través de los doctores y con lo que a mi concernía lucharía por mi vida, esa era mi convicción  tal como me lo enseño mi amada hija Ana Rebeca, era la oportunidad perfecta para demostrárselo.

Tenía el apoyo de mi esposa y mi familia, y el respaldo del general y doctores del Hospital Central de la Fuerza Aérea  del Perú.  En la operación, mi esposa estuvo a mi lado, al inicio de la operación hubo una ligera complicación pero yo tenía una consigna y gracias a Dios todo concluyó de la mejor manera.

Mi agradecimiento al Directo General Zdenko Teply, a los doctores Arnaldo Muñoz Rodríguez La Rosa,  Antonio Tokumoto Kishaba, Luis Alberto Flores Ruiz y a todo el personal del Hospital Central de la Fuerza Aérea  del Perú que me atendió, también al anestesiólogo José Portugal Vivanco de la Clínica San Felipe. Quienes se sorprendieron que a los dos días ya me había reincorporado al trabajo.

Como verán Dios me dio la oportunidad de demostrar la enseñanza que me dejó mi hija en los cortos 22 días que la tuve, y no la defraudé. Y así como yo, nuestros seres queridos nos dan grandes lecciones y en algún momento debemos practicarlo, no dejen pasar esa oportunidad.

 

Conclusión

 

Para muchos, soy un ejemplo, pero yo Michael Urtecho Medina, no quiero ser el único que tenga esa oportunidad; sino que es mi deseo que al resto de mis hermanos discapacitados también se les abran las puertas y tengan la oportunidad que se merecen para alcanzar su propia realización y contribuyan al desarrollo de la sociedad.

 

Esa es la historia de mi vida que deseo compartirla contigo, con el único propósito que conozcas que en el Perú sólo nos faltan oportunidades. Dios me la dio y ahora quiero luchar para que estas oportunidades se las den también a mis hermanos  con discapacidad; ayúdame a ayudar….

 

Dios los bendiga

 

 

Lima, Setiembre del 2009.